Sin título II
Sin título II
Los tubos fluorescentes de las lámparas parpadearon un par de veces antes de encenderse por completo. La luz amarillenta llenaba de “vida” la oficina. Ya hacía un par de horas que la luz del sol se había ido y la oscuridad había invadido la gran estancia llena de mesas con ordenadores apagados. La luz del flexo ya me molestaba la vista y era hora de tener un poco más de luz para trabajar. La oficina estaba desierta, las mesas de los compañeros estaban vacías y solo quedaba yo allí. Tenía que terminar un trabaja muy importante para la mañana siguiente y preferí quedarme allí.
La luz verde del teléfono comenzó a parpadear y un soniquete agudo rompió el silencio de la sala. Piiiiip… piiiiip…. piiiiip… era mi mujer, no quería cogérselo, no sabía qué decirle, no quería decirle que tenía que quedarme una noche más en la oficina… me dolía.
- Hola, es el contestador de Bruce Stalman, ahora mismo no puedo atenderle, puede dejar un mensaje después de la señal… pip.
- ¿Bruce? ¿Bruce? ¿Estás ahí? Hace varias horas que te esperaba para cenar y no recibo ninguna llamada tuya. ¿Estás bien? ¿Por qué no me coges el teléfono? Se que estás ahí, como todas las noches… ¡Bueno! Llámame cuando quieras.
Un par de lágrimas se escaparon, tenía tantas ganas de estar allí como de tirarme por un acantilado… ¿pero qué podía hacer? Necesitaba mi trabajo. Desarrollo aplicaciones informáticas y tenía que terminar un trabajo muy importante, eso me haría ganar puntos antes el jefe.
Al fondo de la sala estaban unos ventanales inmensos que recorrían toda la pared, a través de los cuales solo había oscuridad. Era una noche muy cerrada y no se veía nada, incluso desde la oficina, que se encontraba en el 9º piso de un gran bloque de oficinas.
Me senté en mi mesa y abrí mi cuenta de correo electrónico en busca de últimas noticias sobre el proyecto…
Asunto: Extintores
Cuerpo: Este es un mensaje de aviso para todo el personal. Los extintores de la oficina no funcionan correctamente y serán revisados mañana, así que tened cuidado y para cualquier problema llamad a los bomberos, no recurráis a los extintores. Ha habido un poco de descoordinación estas últimas semanas y no se pudo pedir una revisión de estos antes. Pedimos disculpas desde el equipo de Recursos Humanos.
Asunto: Alargue su pene
Cuerpo: ¿Está descontento con el tamaño de su pene? ¿Su esposa las prefiere grandes? ¿Quiere satisfacer a todas las mujeres? No lo dude más, con el nuevo método patentado por el doctor Frederick Banchausen podrá conseguirlo en tan solo 2 semanas.
Asunto: Proyecto Blue
Cuerpo: Bruce, te adjunto una lista con unos cambios que ha pedido el cliente a última hora. Espero que no sean muy complicados de corregir.
Asunto: Sin asunto
Cuerpo: Abre tu programa de mensajería instantánea…
¿Pero… qué era aquel último mensaje? No parecía el típico mensaje de spam… Además sin asunto. No podía ser… el emisor del mensaje era… anna_louise_7@mail.com ¿Cómo podía ser aquello? No podía distraerme con tonterías… seguro que era solo una broma…
Comencé a trabajar para tener todo listo para el día siguiente. Todo estaba en silencio a mi alrededor, incluso daba un poco de miedo, estaba solo allí en todo el edificio. Hacía tiempo que no ocurría aquello, en aquel edificio siempre había alguien trabajando, a cualquier hora.
De nuevo el teléfono comenzó a sonar… de nuevo mi mujer, y de nuevo lo dejo sonar hasta que el contestador salta.
- ¿Bruce? ¿Bruce? ¿Por qué no contestas? Llevo llamándote desde hace horas y no me lo coges. Espero que tengas un buen motivo y una buena explicación para cuando vuelvas a casa…
Que exagerada… llamando desde hace horas, si solo ha llamado dos veces… esta vez se la escuchaba enfadada, la pobre lleva aguantando esta situación desde hace meses… no sabia cómo no me había dejado ya.
Me levanté, con tanta tontería ahora tenía ganas de mear. Dejé mi mesa atrás y salí al pasillo. Las luces automáticas se encendieron para mostrarme el camino. Era un poco lúgubre, todo tan en silencio, y cada paso que daba retumbaba por todos lados. Llegué al baño y usé un inodoro de pared, aquello era maravilloso, qué tranquilo me quedé. Entonces lo note, un picor leve en la nuca y un escalofrío me recorrió la espalda… no sabía por qué pero notaba una mirada clavada en mí. Giré la vista hacía el espejo que había a mi derecha para poder mirar la entrada pero allí no había nadie… Tonterías mías. Cuando terminé me lavé las manos en en los lavabos y entonces detrás mía, la puerta se cerró de un portazo. Comenzó a escucharse a lo lejos, muy muy a lo lejos unas sirenas.
El sonido penetrante, agudo y repetitivo de unas sirenas, que parecía chillar ante un peligro inminente.
¿Qué pasaba, qué era aquello? ¿De donde venían esas sirenas? Era como si estuvieran en todos lados. Entonces la puerta comenzó a abrirse lentamente y las sirenas dejaron de sonar con un eco que aún resonaba en mi cabeza. Ví una sombra fuera en el pasillo. Había allí alguien de pié. Entonces salí mientras intentaba preguntarle a la persona que proyectaba esa sombra…
- ¿Ha escuchado eso? ¿Las sirenas?
Pero allí no había nadie, entonces escuché pasos corriendo y vi como la sombra corría escaleras abajo.
- ¡Ey! ¡Espere! – grité.
Entonces las luces automáticas comenzaron a parpadear, durante unos 10 segundos antes de que de repente se apagaran y quedara sumido en la más absoluta oscuridad. Entonces escuche unos alaridos horribles que venían del hueco de la escalera… alaridos de varias personas que gritaban como si la vida se les fuera en ello. Empecé a sudar y un miedo comenzó a invadirme. Me moví en la oscuridad de forma violenta esperando que el sensor de movimiento encendiera las luces de nuevo, pero fue inútil. Entonces me fijé que al final del pasillo se veía un halo de luz que salía por debajo de la puerta de la oficina. Comencé a correr hacia él mientras los gritos seguían sonando a mi alrededor ¿qué pasaba? ¿habría terroristas allí o algo? Tenía que llamar a la policía.
Llegué a la puerta y cuando fui a abrirla, esta estaba cerrada con llave… pero yo no recordaba haberla cerrado con llave… comencé a buscar en mis bolsillos las llaves… pero no estaba, ¿cómo es posible si no salgo nunca sin ellas, las habré perdido? No podía volver porque aunque lo hiciera, en esa oscuridad no podía encontrarla, así que comencé a embestir la puerta, no era muy fuerte y cedió después de 2 o 3 golpes. La puerta hizo mucho ruido al romperse y entonces los gritos cesaron de repente. ¿Me habría oído? ¿Estaré yo ahora en peligro? La puerta estaba ya inservible y no podría cerrarla.
Entré en la oficina y me dirigí hacía mi mesa. Esta vez no me tropecé con el filo de la mesa que hay en la entrada y llegué rápido a mi puesto… espera… que hay… no, o había. Miré hacia donde estaba la mesa, o al menos debería estar, sin embargo no estaba… ¿Faltaban mesas? Conté las mesas de la oficina y sí, faltaban mesas… pero si hacía unos minutos todo estaba como siempre. ¿Estaré perdiendo la memoria? Quizás las cambiaron de sitio o se las llevaron y no me acuerdo…
Dejé de lado esta tontería y me centré en los gritos que había sonado en el pasillo, debía llamar a la policía y rápido. Me senté y cogí el teléfono… no tenía línea, pero si hace un rato mi mujer me había llamado… ¿y si los terroristas había cortado las comunicaciones? Quizás internet aún funcionaba.
Abrí entonces mi programa de mensajería, no sabía que esperaba encontrar, quizás alguien estuviera conectado para poder pedirle ayuda o que llamara a la policía. Unos segundos después ya estaba conectado… pero no había nadie. La lista estaba vacía, ¿todo el mundo estaba desconectado? no… es que no tenía a nadie en la lista ¿cómo? Pero si no los he borrado, ¿me habría hackeado alguien la cuenta?… Entonces apareció en la pantalla el aviso, “anna_louise_7@mail.com acaba de conectarse”
Una ventana del chat se abrió y en la pantalla apareció escrito.
- Al fin te conectas
¿Cómo? Pero si este mail lo borré hace años… cuando el accidente… ¿era una broma? Bueno aún así, era la única forma que tenía para comunicarme con el exterior, tendría que usarla cómo fuera.
- Hola ¿quién eres?
- Como que quién soy. ¿No te acuerdas de mi? Soy Anna, hemos sido amigos toda la vida ¿de qué me estás hablando Bruce?
- ¿Esto será una broma no? Venga, dime quién eres.
- Bruce… ¿estás mal de la cabeza?
- No… pero cómo vas a ser tu Anna, si estás… ¿cómo puede ser?
Un una punzada se me clavó en el corazón cuando dije aquello… había sido hace ya años, en la fiesta en que conocí a mi mujer, Anna me acompañaba esa noche, habíamos bebido mucho y yo me ofrecí a conducir porque pensé que estaba en plenas cualidades para ello. Entonces ocurrió…
- Claro. Estoy muerta, ¿qué te crees? Uno no sale así como así de un accidente como aquel. Tú simplemente tuviste suerte…
- …
- ¿Entonces me estás diciendo que eres un fantasma no?
Jaja, aquello era demasiado, se estaba pasando quien quiera que fuese, tenía que acabar con aquello ya e ir al grano.
- Mira tío, no se quién eres pero necesito que me escuches. Estoy en el bloque de oficinas donde trabajo y la luz parece que se ha ido en casi todo el edificio y he escuchado gritos. Creo que pasa algo aquí, quizás son terroristas y necesito que llames a la policía y los avises. El teléfono no funciona.
Durante un minuto no obtuve respuesta… ¿se habría ido?
- Ya lo se. Pero te estás equivocando. No son terroristas.
- ¿Cómo que ya lo sabes? ¿Quién eres tu?
- Que pesado estás Bruce, ya te lo he dicho, soy Anna.
- Venga señor fantasma, entonces dime qué pasa.
- ¿Quieres saberlo? Quizás te estás precipitando.
- ¿Cómo que precipitando? ¿De qué me hablas? Dime qué pasa ya ¡Joder!
- …
- … Vale. Ve al ropero donde guardáis los abrigos y mira dentro.
- ¿Pero qué gilipollez me estás contando?
- ¿!No querías saberlo¡? Pues ve a mirar…
Todo esto era una locura, pero no podía hacer nada mejor. Me levanté y fui al guardarropa donde dejamos los empleados nuestros abrigos. Abrí la puerta y allí estaban, colgados los abrigos de los jefazos junto al mío. Eché un vistazo y entonces vi un reflejo… ¿más adentro? Pero si aquello solo era un armario. Eché los abrigos hacía los lados y noté que aquello no tenía fondo, dudé durante un segundo pero al final entré, me metí entre los abrigos y al otro lado llegué como a una habitación prolongación del armario. La luz llegaba muy débil debido a los abrigos que había en medio.
La habitación era de madera entera, pero era madera muy oscura, negra, podrida, como si hubiera ardido hace tiempo, y allí colgadas en medio había unas bolsas negras, del tamaño de una persona, como las que usan para guardar los cuerpos en los depósitos. Unas moscas zumbaban alrededor de las bolsas y un olor a podredumbre emergían de ellas. Me acerqué lentamente, ¿qué era aquello? ¿la típica leyenda urbana de asesinas? ¿una broma que le habían preparado los compañeros?… pues vaya broma más macabra.
Me acerqué a las bolsas y tuve que taparme la boca, el olor era nauseabundo e iba a vomitar, entonces levanté la mano y de un tirón le bajé la cremallera a una de las bolsas. Entonces sí que vomité, y de repente un chillido, como los que escuché en el pasillo brotó de la bolsa y en su interior había un cuerpo negro, calcinado, podrido, una calavera, quemada, con restos de piel aún pegados y la ropa destrozada dejando ver un cuerpo calcinado, colgando de los pies con un gancho carnicero.
No quise asegurarme del contenido de las otras bolsas y decidí salir fuera. ¿Cómo sabía aquello la persona del chat? ¿Quién era? ¿De verdad era Anna? Me di la vuelta para salir de aquel sitio y entonces la luz de fuera se apagó y empezó a escucharse crujidos por todos lados, como si el edificio entero estuviera temblando y se fuera a derrumbar de un momento a otro, mientras que los chillidos no dejaban de sonar. Tenía que salir de allí lo antes posible así que comencé a caminar tanteando el camino, hasta que llegué a los abrigos, al tocar uno tuve que apartar la mano rápidamente, estaba ardiendo, la tela quemaba y me llevé un trozo en la mano de los desecha que estaba. Al final conseguí alcanzar el marco de la puerta… los gritos cesaron y el edificio pareció calmarse, sin embargo, aquello no parecía la oficina que acababa de dejar al entrar en el guardarropa…
…El lugar sí era el mismo, era su oficina pero estaba totalmente cambiada, no había mesas, estaban todas amontonadas en un rincón, las luces estaba todas apagadas salvo una encima de su mesa de trabajo que era la única que estaba intacta, con la pantalla de su ordenador brillando. El suelo, las paredes, el techo, todo estaba negro y astillado, como si hubieran golpeado con un hacha en todas partes y había un olor fortísimo… como a carbón.
Corrí hasta mi mesa, con dificultad, el suelo se hundía a mi paso y un par de veces estuve a punto de quedarme atascado cuando se abrió un agujero en el suelo. Allí seguía su mesa, intacta, cómo si fuera parte de otro sitio que no era aquella habitación. Me puse ante el teclado y escribí.
- ¿Pero qué es esto? ¿Qué broma es esta? ¿Quién eres? ¿Anna?
- Si Bruce. Soy yo… ¿cómo estás?
- ¿Pero cómo es posible? ¿Qué es todo esto? Todo está cambiando, moviéndose, marchitándose, apagándose… ¿Qué ocurre aquí Anna?
Entonces a través de los ventanales del fondo, comenzó a escucharse de nuevo esa sirena… constante, molesta, avisando del peligro…
Y se veía… ¿nevar? Me levanté de la mesa y me acerqué temblando a la ventana, con el sonido de sirenas cada vez más fuerte, saqué el brazo por la ventana y uno de los copos calló sobre mi mano, pero… aquello no era nieve… seco, áspero, y al pasar el dedo sobre el copo llenó mi mano de hollín… era ceniza. El corazón me dio un vuelco y entonces bajé a vista, y allí pude verlos, a los pies del edificio, unos camiones de bomberos y en el aire gritos que rompían el silencio, todo era oscuridad, no se veían ni edificios alrededor, ni luces de la ciudad ni las estrellas… nada, como si los camiones de bomberos flotaran en la nada.
Comenzó a sonar el teléfono de mi mesa, ¡seguro que era Jeniffer, seguro que era ella, necesitaba ayuda, me estaba volviendo loco! Corrí a cogerlo y comencé a gritar a través del auricular…
- ¡Cariño, por favor, necesito ayuda, llama a alguien, pide ayuda, di a los bomberos que aun estoy aquí!
- Bruce… no se dónde estarás, ni qué estarás haciendo, pero llevo esperándote ya mucho, y no contestas. ¿Dónde estas… ?
- ¡Cariño! ¿¡Cariño!? ¿Es que no me escuchas?
- Esta situación… no puede seguir así…
Dios… parecía como si estuviéramos hablando por lineas distintas que se entremezclara, ella no me escuchaba por mucho que gritará.
- ¡Jeniffer, escucha, escuchame por favor, escucha lo que te tengo que decir, mi vida depende de ello…!
Entonces en la pantalla del ordenador apareció una señal de e-mail nuevo… en cuanto toqué el ratón para abrirlo empezó a escucharse de nuevo el crujido de la madera y del edifico y mi escritorio comenzó a volverse de color oscuro y astillado.
- Yo te quiero Bruce… pero esto no puede seguir así…
- ¡Jeniffer… escucha… yo…! – gritaba sabiendo que no me escuchaba.
Anna me envió dos mensajes más… que al verlos mi corazón comenzó a latir con fuerza… o al menos eso creía…
- ¿Te has dado cuenta ya, verdad?
- Solo he venido a avisarte… a guiarte, en tu camino.
Pulsé sobre el e-mail nuevo y entonces lo leí…
Asunto: Extintores
Cuerpo: Este es un mensaje de aviso para todo el personal. Los extintores de la oficina no funcionan correctamente y serán revisados mañana, así que tened cuidado y para cualquier problema llamad a los bomberos, no recurráis a los extintores. Ha habido un poco de descoordinación estas últimas semanas y no se pudo pedir una revisión de estos antes. Pedimos disculpas desde el equipo de Recursos Humanos.
No podía hacer nada… todo estaba hecho, y aunque sabía que Jeniffer no me escucharía, solo tenía una cosa que decirle…
- Te quiero… Jeniffer.
- ¿Qué? ¿Bruce? ¿Estás ahí? ¿Qué has dicho?
Jeniffer creyó escuchar un susurro a través del teléfono, el corazón le latía de rabia. Hacía horas que no sabía nada de su marido y esta situación la estaba llevando al límite.
- ¡Thomas, quita la tele que no puedo escuchar el teléfono! ¿Thomas?
Su hijo no respondía y Jeniffer dejó el teléfono sobre la mesa dirigiéndose a la salita para regañar a su hijo, cuando al llegar lo vio… y cayendo de rodillas sobre el suelo, enterró su cara entre las manos y lloró a lágrima viva…
“Noticia de última hora. En el centro de la ciudad, se ha producido un incendio de grandes dimensiones que ha arrasado con un bloque de oficinas de 9 pisos. Los bomberos llevan más de 5 horas intentando sofocarlo sin éxito. Aun se desconocen las causas del mismo. Les seguiremos informando…”
Marzo 1, 2009 a 10:29 pm
Acojonante illo